viernes, 11 de abril de 2008

Pronunciamiento de la Facultad de Ciencias Sociales

La Facultad de Ciencias Sociales sólo cumplió con su obligación

El martes 1 de abril el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires se pronunció (http://www.fsoc. uba.ar/archivos/ institucional/ medios.doc) Y lo hizo con la misma responsabilidad, autoridad, conocimiento y pertinencia que lo ha hecho en cientos de oportunidades anteriores

Nuestro pronunciamiento provocó una desmedida, llamativa y por momentos insultante y hasta ofensiva respuesta de parte de algunos medios de prensa, a tal punto que se puso en cuestión y en duda no sólo la pertinencia de nuestra declaración, sino la seriedad académica de nuestra Facultad.

El Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales (órgano máximo y soberano de gobierno de una Facultad, ante el cual el Decano no puede sino hacer lo que dicho órgano le encomienda) emitió una resolución criticando lo que considera un manejo cuestionable de la información. Su pronunciamiento fue, por algunos, tildado de “obsecuente” con el oficialismo. Pero lo que no se tiene en cuenta, es que con este tipo de acusaciones a la Facultad se cae en un contrasentido, rayano en el absurdo: en nombre de la libertad de prensa de las empresas privadas, se cuestiona la libertad de opinión de una institución pública.

El desatino ideológico de los que levantan semejante acusación (estrechez ciertamente preocupante viniendo de quienes tienen mucho poder sobre la opinión pública) les impide siquiera creer que un Consejo Directivo académico tenga suficiente autonomía de criterio como para dar su parecer, coincida o no con la de alguna de las partes en conflicto. Para colmo de absurdo –o de, en efecto, manejo interesado de la información- se pasa por alto que se trata de la Facultad de Ciencias Sociales , una de cuyas carreras es precisamente la de Ciencias de la Comunicación. Es decir: la disciplina a la que, en principio, debe suponérsele la suficiente competencia teórica, científica y técnica como para que la suya no sea una mera “opinión” irreflexiva o caprichosa, sino el resultado de un análisis riguroso y fundado de los discursos mediáticos; y también, y sobre todo, una carrera de una universidad nacional que tiene el irrenunciable deber ético y cívico de cumplir con el mandato de la Reforma del 18: enseñar, investigar y hacer extensión. Todo ello, precisamente, porque una Facultad es un ente igualmente público, sostenido con los impuestos y el esfuerzo de toda la sociedad (y no, como se ha dicho por ahí, por un “gobierno”).

Cuestionar que la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA se pronuncie sobre la temática es desconocer –como se dijo- que cobija a una de las carrera de Ciencias de la Comunicación más importantes de Latinoamérica; es ocultar que esta misma Facultad se ha pronunciado en cientos de oportunidades con el mismo nivel de independencia y libertad que lo ha hecho siempre; es no reconocer que todos estos otros pronunciamientos no vieron la luz pública porque no fueron considerados adecuados para ser publicados por los mismos medios de comunicación que hoy acusan a la Facultad de colaborar con el cercenamiento de la libertad de expresión; es no reconocer que cada día decenas de medios de prensa buscan en esta misma Facultad de Ciencias Sociales –cuyos dichos son hoy brutalmente cuestionados- citas de autoridad y de especialistas para analizar los más variados fenómenos de la realidad nacional.

Y, de paso, es esquivar el punto principal de lo que la Declaración planteaba: que se habían cometido actos de discriminació n durante la cobertura del lockout agropecuario.

Entonces, cabe preguntarse, ¿por qué sólo en esta oportunidad, en que la Facultad se pronuncia sobre el comportamiento de los medios de comunicación, se reacciona con semejante irritación?

Es imposible, entonces, evitar la sospecha de que en buena medida todo este debate forzado y artificioso pueda estar sirviendo de cortina de humo para evitar el verdadero debate que está en los fundamentos de la Resolución cuestionada: a saber, el de si es cierto o no que hubo un tratamiento parcial e interesado de la información, y el de si es cierto o no que dicho tratamiento incluyó un sustrato de discursos e imágenes rayano en formas explícitas e implícitas de clasismo, de racismo, de discriminació n ideológica, etcétera. Esta es la discusión que debe hacerse de cara a esa sociedad de la cual –y supuestamente para la cual- viven tanto la Facultad de Ciencias Sociales como los medios masivos de comunicación. Si la Facultad está equivocada en sus análisis y sus evaluaciones, ello deberá ser demostrado independientemente de las opiniones partidarias y, por supuesto, de los agravios gratuitos.

Los medios, seguramente, cuentan con asesores muy idóneos en la materia: que salgan al ruedo y fundamenten, al igual que lo ha hecho la Facultad, su crítica a nuestros argumentos. Y si no lo hacemos todos así, que sea la propia sociedad la que nos pida cuentas, y no los monopolizados pools informacionales con sus diatribas infundadas o quienes defiendan sus intereses.

Con nuestro pronunciamiento, no hicimos más que cumplir con la función de la universidad pública: poner todo su conocimiento crítico al servicio de la sociedad que la sostiene y aportar a la reflexión todos sus elementos teóricos, técnicos y profesionales.

En el mismo sentido y con el mismo espíritu es que nuestra Facultad se pronunció:

- en contra de la forma en que se llevaron adelante las modificaciones en el INDEC (http://www.fsoc. uba.ar/archivos/ institucional/ INDEC.pdf )

- en contra de la extensión de las concesiones de las licencias de radiodifusión (http://www.fsoc. uba.ar/archivos/ institucional/ decreto.pdf)

- con una carta pública para que el gobierno nacional acelerara los mecanismos para que nuestra Facultad pudiera finalizar las obras de su edificio definitivo (http://www.fsoc. uba.ar/archivos/ institucional/ carta.pdf) y http://www.fsoc. uba.ar/archivos/ institucional/ edilicio. pdf, entre otras decenas de declaraciones

La deformación del “debate” sobre la “libertad de prensa” ha alcanzado abismos verdaderamente insondables y todos ellos basados en una falacia de origen: aquellos mismos que pretenden –como es legítimo- tener las manos absolutamente libres para opinar lo que sea, pretenden atárselas a los demás.

La Facultad quiere volver a colocar el debate que propuso en la senda original.

El 1 de abril hicimos pública una declaración en la cual

Repudiábamos cualquier tipo de expresión discriminatoria, tanto por las referencias de clase o por invocar el color de la piel o la situación social.

Exhortábamos al Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) para que en el ámbito de sus facultades: pusiera en conocimiento de la comunidad argentina la existencia de reglas antidiscriminatoria s; realizara actividades a través del Observatorio de la Discriminació n en Radio y Televisión, hiciera las investigaciones correspondientes a fin de dirimir si se habían dado a la difusión pública expresiones de contenido antidemocrático o de cuestionamiento a la vigencia del estado de derecho.

Dábamos cuenta de la necesidad de la sanción de una ley democrática de radiodifusión. Invitábamos a la distintas organizaciones de periodistas profesionales a que realizaran un llamado de atención a sus afiliados y socios respecto de faltas éticas graves.

Cuando hablábamos de actitudes discriminatorias nos referíamos a lo que la Facultad observó durante la cobertura y esto fue:

Se diferenció ente “gente” y “piqueteros”

A quienes manifestaban durante el cacerolazo se los llamó “vecinos autoconvocados” y a quienes manifestaban a favor del gobierno “piqueteros pagados por el gobierno”.

Se dio por supuesto que la vestimenta y el color de la piel de las personas determinaban si éstos eran o no violentos.

Se estableció una falsa dicotomía a través de la cual se planteó que quienes manifestaban en contra del gobierno eran “vecinos autoconvocados” o “ciudadanos que se manifiestan espontáneamente” y quienes lo hacían a favor, eran “piqueteros violentos” o “personas arriadas”.

Cuando hicimos mención al Observatrorio de la discriminació n –un organismo que, dicho sea de paso, no prevé sanción alguna para quienes pudieran incurrir en actos de discriminació n, sino la invitación a retractarse o a corregir- no hicimos otra cosa que remitirnos al organismo nacional correspondiente y propusimos que esta entidad –creada en 2006 y no ahora como se dijo por estos días, y que no había recibido objeciones anteriores ni en su creación ni en su accionar- tomara cartas en el asunto. Es decir, pedimos que se cumplieran las funciones para las cuales ambos organismos habían sido creados. Para decirlo de otro modo, exhortamos al Estado nacional (y no al gobierno) –garante de todos los derechos humanos, incluido el de la ciudadanía a informarse correctamente y a que no se cometan actos de discriminació n- a que actuara como tal.

Cuando dijimos que la Argentina necesita una nueva ley de radiodifusión, lo que estábamos indicando es que nuestro país merece salir de la oscuridad de una reglamentació n de la dictadura que sujeta los servicios a la seguridad nacional (inspiradda en la “Doctrina de seguridad nacional”), .

Cuando proponemos que un organismo como el Observatorio actúe -como saben todos quienes tienen algún tipo de relación con los medios de comunicación, incluidos quienes más fuertemente nos cuestionaron- no estamos haciendo otra cosa que poner en evidencia que los medios de radiodifusión utilizan un recurso escaso administrado por el Estado Nacional y concesionado, dentro de ciertas reglamentaciones, para su explotación privada y comercial.

Cuando invitamos a la distintas organizaciones de periodistas profesionales a debatir lo hicimos con la intención de que éstas entidades aceptaran nuestra propuesta para ser discutida los ámbitos que creyeran convenientes y con las reglas de cada una de estas entidades. Sin embargo entre la tarde del martes 1 de abril y el mediodía del viernes 4, cuando tuvo lugar la reunión la Presidenta de la Nación, no sólo ninguna de estas entidades tomó contacto con nosotros, sino que ninguno de los medios que hoy cuestionan nuestra actitud se acercó para hacernos mención al tema.

La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en definitiva y por todo lo que aquí se explica, no hizo más que cumplir con su obligación.

Dirección de Comunicación Institucional

23 comentarios:

  1. me bastaron los cinco primeros párrafos para estar convencida de que quien lo escribió piensa que todos nos chupamos el dedo porque nacimos ayer.

    saludos!

    aby.

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  2. y que los medios se la saquen bien de adentro...

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  3. 1. Bien, lástima que "el pueblo" no lee comunicados de prensa. Pero bien.

    2. Horrible show en TN de VanderR y su "ciervo" Blanc publicitando la postura de Adepa, los grandes depredadores, ofendidos con el observatorio.

    Ladrillo!

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  4. Era necesario que salgan a decirlo... para no ser, más tarde, cómplices, botones o silenciadores.

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  5. Aby, con todo respeto te pregunto ya que te bastaron los primeros pàrrafos ¿lo leìste todo? Tengo la impresiòn de que no lo leìste todo y de que, efectivamente, debes de ser muy joven, tal vez sea cierto que naciste ayer o anteayer.

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  6. Muy largo para un blog. No es cuestión de joven o viejo. Muy largo hasta para un texto en papel!!! Casi parece una entrevista de Fontevecchia

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  7. Sugiero que TN siga en esta línea que ha tomado, que no sólo diga "el piquetero D'Elía" sino también "el golista Mariano Grondona", "el patricio Miguens", "la facha Cecilia Pando", etc. asi se expresan con el mismo tenor hacia todos.
    Es más, cuando se refieran a los del campo: "los piqueteros blancos" y cuando se refieran a los desocupados "los piqueteros negros".

    El tratamiento de la información por ese y otros medios durante los recientes conflictos fue asqueroso, pero de autocrítica, nà de nà.

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  8. Papipo: http://www.clarin.com/suplementos/si/2008/04/11/3-01648203.htm

    De Barcelona, realmente.

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  9. Yo estudio comunicación en la UBA y quiero resaltar que desde esta facultad se viene luchando desde hace mucho contra los medios y todos los atropellos que estos vienen cometiendo desde la dictadura para acá. El problema es que ni desde el gobierno y menos desde los medios se le da la importancia que debería.
    Más allá de estar sumida en una crisis general sigue siendo de lo mejor de latinoamerica y por su excelencia académica merece mas respeto.


    Saludos

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  10. si Sociales fuese 'oficialista' no seria la mierda edilicia que es...
    por ahi ahora que le hicieron la gamba a Cristina se dignen a pagar el gas por lo menos

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  11. Ah, D'elía no es piquetero? Recién me desayuno. Perdón...

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  12. Sociales junto con Psicología y Filosofía y Letras (donde estudio) son de las facultades más afectadas por el magro presupuesto. Si hay oficialismo debe estar como es costumbre en las cúpulas, en los decanatos especialmente (en filo Trinchero nuestro decano es K) pero que no metan a todos en una misma bolsa.
    Este gobierno como es costumbre agarra todo lo que tenga un poco de olor a progre e intelectual (bien izquierdista si es posible) y lo usa para su conveniencia.

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  13. Señores de la Facultad de Ciencias Sociales, ya que tienen tantas ganas de evaluar expresiones vertidas en los medios durante el conflicto entre el campo y el Gobierno, por qué no se fijan un poco en dichos como este:

    “Los peronistas vienen de abajo. Si el peronismo nunca ’se porta bien’ es porque representa, desde Perón y Eva, a la negritud de este país, a los cabecitas, a los grasitas, a los que les armó sindicatos, y esta gente, vea, tiene malos modales”.

    El comentario es del señor Feinmann, periodista del diario Página 12, y justifica con ello el comportamiento de Luis D’Elía. ¿No lo hace acaso desde una apreciación racista y de clase? ¿No debería empezar por ahí Federico Schuster? ¿No es acaso vergonzante e indignante que a uno lo traten de violento por ser pobre y negro, o al menos que asuman desde el vamos que uno por ser negro y pobre se convertirá en violento?
    Leí en un diario que, si bien en el “informe” no se hacen nombres propios, Schuster destaca la línea ideológica de Clarín, La Nación y América como “torpe”. ¿No hay nada para decir entonces del comentario que salió en Página 12? ¿Debemos aceptar pues que la violencia sea justificada de esa manera? ¿Que aseguren qué comportamiento tendrá uno por haber nacido de un color y pobre? ¿O es acaso que la línea de Página 12 es más conveniente y por ello cualquier cosa se le permite decir, sea ésta clasista o racista o las dos cosas?
    Por otro lado, sería bueno que no sólo le acercaran a la Presidenta “referencias” para que ella pueda explayarse en contra de las críticas que recibe, que después de todo es lo que lograron con su informe, sino también fijarse un poco en cómo este Gobierno está atacando a la profesión que supuestamente dicen ustedes defender. A mi entender, su informe no hace más que engordar el caldo del que bebe el Gobierno para reforzarse y criticar a quienes lo critican con más vigor. Prueba de ello son las fotos que lo muestran al marido de la Presidenta esgrimiendo un cartel en contra de un medio periodístico, muy orondo, o a la propia Presidenta quejándose por un dibujito que no la favorece.
    Gracias.

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  14. Pregunta de Pepe Eliaschev al decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA:

    —¿Por qué el “punteo” de la Facultad que tanto le atrajo a la Presidenta subraya, reiteradamente, como el medio que recoge mejor que nadie la realidad, a “Página 12”, igual que al canal de noticias de Daniel Hadad, C5N? El punteo, además de reivindicar a “Página 12”, elogia a Casullo, Wainfeld, Zaiat, Bruschtein y Caballero.

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  15. largo para un blog? qué, ahora hay un largo específico para un blog?? y después se quejan del observatorio...

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  16. Ese es el problema jòvenes o no tanto, pero seguro que viejos no, no quieren leer, no tienen vocabulario porque nunca aprendieron un joraca. Se llenan la boca de injurias, insultos para todo aquel que opine y fundamente su opinion, aunque uno sienta que està equivocado. Leer les cuesta como les cuesta cualquier mìnimo ejercicio intelectual sean de izquierda o de derecha, negros o blancos. Es largo, no lo leo, no porque no me interese sino porque s mucho màs fàcil unirme a la manada y rebuznar en contra.

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  17. recomiendo leer la nota que le hicieron a Kaufman (director de Comunicación de la UBA) ayer en Página sobre este mismo tema.

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  18. Esta muy bien el documento, especialmente cuando se refiere a la discriminación, que es completamente veraz ¿pero la gente de Sociales recien se desayuna con que en los medios hay subjetividad e ideología? ¿Y por qué no se quejan de la parcialidad con que medios como Canal 7, C5N y Pagina 12, entre otros, trataron el conflicto del campo y tantos otros? ¿Y por qué no se pregunta por qué el kirchnerismo hace referencia pública por primera vez en 5 años a un informe de esa facultad o de cualquier otra? Luis.

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  19. Bla... bla...bla....lameculos del poder.

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  20. Telam, papipo, Telam, p12, c5n, canal 7 y el resto de la torta oficial.
    Con esto bajaste unos cuantos puntos en mi observatorio particular de medios, porque te consideraba un tipo inteligente y no un repetidor de las consignas vetustas con que los K disfrazan su discurso para los giles.

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  21. Roberto, sos un marmota. No merecés más que eso.

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  22. Jorge, yo tengo una pregunta para Pepe, ¿por qué vos siempre censuras los conflictos gremiales en otros medios?

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  23. Una vergüenza completa la declaración oportunista del CD de Sociales de la UBA. Pueden tener la opinión política que quieran pero enmascararla de observación científica es un escándalo. Además, escriben mal, afirman pavadas y no son capaces de identificar ni un medio con nombre y apellido.

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