martes, 1 de mayo de 2007

Plagio


Gracias al buen blog La Propaladora quedó al descubierto un violento copiar y pegar de la revista Caras al diario Clarín.

La que firmó ese plagio es Paula Palomeque, quien ahora actúa como periodista pero antes fue secretaria administrativa de los jefes máximos de Caras, como Liliana Castaño (foto).

La chica no tenía ningún conocimiento previo del periodismo y como se ve tampoco posterior. Tal vez crea que afanarse un texto es como reenviar por correo ese poema grasa atribuido a Jorge Luis Borges.

En Caras tendrían que estar preparados para una nueva situación ya que además de la secretaria administrativa fue promovida la mujer que limpiaba en la casa de una jefa a tareas de redactora.

Hace unos años, un periodista de deportes de Clarín, cuyo nombre y apellido ahora se me escapa, fue denunciado en las propias páginas del autoproclamado gran diario argentino porque había hecho lo mismo con un reportaje aparecido en el diario Río Negro a un futbolista que ahora también se me escapa.

El pibe lo metieron en una ziplock y lo mandaron a los zonales.

El plagio que denuncia la Propaladora es de dos números atrás y tendría que ir al dentista para saber si salió en el número siguiente o el otro una aclaración como la de Clarín.

Ahora, ¿un plagio tan grosero sólo es responsabilidad del redactor o también del editor?

12 comentarios:

  1. Gabriel Milito era el jugador. El periodista volvió este año de zonales a deportes (sin que Clarín lo anunciara en sus páginas)

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  2. Papipo: el pibe de Clarín que plagió una nota del diario Río Negro fue Waldemar Iglesias (uno que siempre andaba con una boina con una estrella en el medio, a lo Che Guevara), y yo tenía entendido que le pegaron una patada en el toor.

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  3. En Caras no salió ninguna aclaración, todavía. Tal vez se demoró porque la está escribiendo el veterinario de la directora.

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  4. No quisiera ser Paula Palomeque ni antes, ni durante ni después de este incidente.
    Tan lince como para saltar del secratariado al periodismo (¿habrá hecho el curso en la cademia perfiliana?)y tan tortuga en cuanto al sentido común.
    Robar (cargos o notas) es un delito.

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  5. No sé si se puede decir que el plagio sea responsabilidad de un editor. Al fin y al cabo, no le podés pedir que conozca todas las notas escritas sobre el tema encargado a un redactor.

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  6. WI está desfrizado. Habrá encontrado el cierre del ziplock.

    http://www.clarin.com/diario/2007/04/29/deportes/d-07015.htm

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  7. Cierta reponsabilidad le cabe al editor si es que sabía que la redactora no es periodista. Más atento tendría que estar con alguien no entiende ni pío del oficio. Luego mayor responsabilidad es la que tienen quienes decidieron ponerla en ese lugar. Buehh y ni hablar de la tal Palomeque pues, aunque no sea periodista, sabe que..."copiar" esta mal!

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  8. Para todos aquellos que desenfundaron sus sables sobre la breve dignidad como periodista de Paula Palomeque, la supuesta autora del plagio, debo informarles una versión mejor acabada de lo que sucedió. En realidad, Palomeque estaba acompañando a su mamá, que en ese momento estaba internada (finalmente falleció), cuando la nota se publicó. Como no concurría a la redacción, apenas realizaba las entrevistas fuera de su lugar de trabajo. Así ocurrió en el caso de Siciliani, a quien entrevistó durante una hora y después mandó la desgrabación en crudo a su editora vía mail. Hasta allí llegó su incidencia en el caso. Finalmente, al igual que todos, ella también se sorprendió con el resultado, siendo que la única injerencia que tuvo sobre el producto final fue su firma, que puso allí un superior suyo como crédito por coordinar la nota y realizar la entrevista, jamás utilizada. Sin dudas, el hecho de que haya sido hasta unos meses secretaria la convierte en una fácil pantalla para tapar al verdadero culpable, que se esconde como un cobarde detrás de un escritorio de editor.

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  9. No salgo del asombro desde que leí este comentario. El plagio fue grosero, pero tan grosero que por eso nos llamó tanto la atención y generó un debate. Conociendo el clima hostil y competitivo que se vive en la redacción de Caras, creo que –más allá o más acá del nivel profesional de Paula Palomeque– alguien le hizo una cama y la mandó al muere. Por eso el copy/ paste tan alevoso.
    Me encantaría saber, así como sé el nombre de Paula Palomeque, cómo se llama el editor que le dio esta mano, para poder entender mejor el juego... ¿Alguien tiene algún dato?

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  10. Además del plagio hay otra cosa más alevosa todavía, no subir a primeras líneas de este blog, los comentarios que desagravian a Palomeque. La cuerearon como pudieron y ahora este tema figura en quinto, séptimo o decimonoveno lugar y es poco probable que todo el mundo lo lea. En cuanto al editor cuyo nombre no aparece, es entendible (y también alevoso) asumir la responsabilidad implicaría reconocer su impericia o su mala entraña.

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  11. La verdad de la milanesa4 de mayo de 2007, 18:29

    No se trató de hacerle una cama a Palomeque. Hay otro elemento más. En ese momento Perfil estaba de paro y, por lo tanto, la redacción de CARAS funcionaba al 50%. Ante el desborde de los editores, uno de ellos prefirió pegar la nota de Clarín antes de que dedicarse a leer la desgrabación y redactar una entrevista periodística (a hacer su trabajo). Todo iba muy bien, hasta que su fantasía de que CARAS no se lee sino que apenas se mira, se hizo pedazos, al igual que la reputación de Palomeque.

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  12. La editora en cuestion se llama Rebeca Peyró. Ella fue la que editó la nota

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