martes, 4 de septiembre de 2007

Marcha

Militantes del Frente Naranja, Violeta e independientes marcharán este martes a las 12 a la sede principal del Ministerio de Trabajo (avenida Leandro N. Alem 650) para pedir "elecciones limpias y democracia sindical en la UTPBA". Más información acá.

Menores

Mucho se ha escrito -aquí por ejemplo- sobre cómo los medios de comunicación ignoran de manera olímpica la ley que impide difundir datos personales de un menor de edad como lo es por ejemplo esta egresada de un colegio de monjas de Vicente López que apareció en YouTube como actriz principal de un video porno.

Mi acreditada en Tribunales me informa vía Diario Judicial que la Corte Suprema de Justicia de la Nación volvió a fallar a favor de la protección integral de los niños y confirmó la condena al diario "El Sol" por difundir una noticia referida a la vida familiar, sexual y afectiva de una chica menor a 18 años.

Los ministros del máximo tribunal sostuvieron que el periódico de Quilmes debió haber preservado la identidad de la menor, aun cuando citaban los dichos de dos magistrados en una causa.

Imagino que el fallo sobrevino porque el diario es una empresa pequeña. Es decir, no me imagino una acción judicial similar contra Clarín.

Sexistas

Al ya recomendado suplemento Las 12 de Página 12, subrayo las columnas de Luciana Peker sobre el sexismo de ciertas publicidades como la de Axe o la del feo Renault Logan.

Geniales las observaciones y muy bien escritas.

¿El título del año?

lunes, 3 de septiembre de 2007

Tendencia

En tiempos de blogs, twiters y web 2.0, recomendable artículo en El País Semanal sobre el Nuevo Periodismo firmado por Juan Cueto.

"Una de las principales razones del descrédito de la Teoría, pronunciada en mayúscula singular y al estilo Tom Wolfe cuando acuñó el término Nuevo Periodismo, es la actual proliferación de teorías en todos los medios antiguos, presentes y futuros. Y así, en esta era en la que cada consumidor de noticias, informaciones, opiniones, juicios, doctrinas y hasta epistemologías tiene algo que decir, y encima lo dice con el mismo derecho e impacto mediático que las viejas élites, no hay manera de teorizar al modo antiguo.

Porque esto es lo que verdaderamente ha cambiado desde las vanguardias artísticas de medidos del siglo pasado y aquel nuevo periodismo de la era pop. En la década de los sesenta, lo importante era tener una Teoría y a eso mismo se dedicaban las élites de entonces con empeño admirable, en solitario y sin el mínimo feed-back que les molestase. Primero era la teoría singular y mayúscula de aquellas élites mundanas o académicas que no admitían más réplica que la de sus pares y ni siquiera tenían un defensor del lector cabreado que les llevara la contraria; y después, incluso mucho después, era la obra, la vanguardia, el expresionismo abstracto, el pop o el minimalismo, la ola cinematográfica, la neo-novela o el famoso nuevo periodismo que tanto impactó.

En España nunca existió aquel Nuevo Periodismo dotado de una potente teoría que se resumía, según Tom Wolfe, en los tres grandes principios del escribe como hablas, cuenta como si fuera un cuento de Flaubert, pero con muchas imágenes, y sobre todo, muchacho, nunca te olvides del I+D+I de la profesión: informar, divertir e innovar todo el tiempo. El problema es que hoy existe en España, como en el resto del globo, un nuevo periodismo propiamente dicho que es resultado exclusivo de la aceleración y popularización de las tecnologías de ida y vuelta, de la comunicación interactiva e instantánea y del sagrado y permanente derecho de réplica felizmente universalizado. Un nuevo periodismo sin Teoría que convoca multitudes no sólo juveniles y cuyo único principio ya no es el tradicional I+D+I de san Tom, sino sencillamente la inédita teoría del "tú también puedes hacerlo". Es el periodismo triunfante que se practica en las bitácoras o blogs hiperindividuales, en las páginas de Internet sin patrón ni empresa o en los periódicos digitales, como éste, rendidos a la Web 2.0.

Hemos pasado en un santiamén de aquel periodismo de la era más o menos pop a este novísimo periodismo en el que cada lector es un autor en potencia y en el que los jefes de sección le dan más importancia a lo que opinan los lectores digitales que a lo que opina la muy analógica redacción. Porque ésa es la gran mutación mediática del nuevo siglo. Adiós a la vieja tiranía de las élites periodísticas. Ahora todo el mundo puede opinar sobre o contra todo el mundo y teorizar de cualquier cosa. Y desde el momento en que todo quisque opina, teoriza o informa en tiempo real y en el mismo medio, nadie por el momento le exige al neo-periodista aquel algoritmo del I+D+I del viejo Wolfe. Excepto que se piense que trabajar la información es informar el yo, divertir sólo es llevarle la contraria a las viejas élites de la profesión e innovar es haber elevado la sección interactiva de cartas del lector a primera plana o a categoría de línea editorial.

Líbrenme los dioses de Atenas y Jerusalén de tener una teoría sobre este periodismo comunitario surgido de la por ahora arrasante Web 2.0 y que está cambiando de raíz los fundamentos empresariales y profesionales. Todo dependerá, como siempre, de la respuesta comercial Es decir, si habrá o no habrá publicidad suficiente (en rigor: spots digitales) para financiar ese frenético y permanente estado de feed-back con el lector.

Pero hay tres detalles que me preocupan en esta acelerada mutación del papel al digital. Si el futuro viene dictado por los blogs y las webs del Internet 2.0, y así es, pues no tardará mucho tiempo en que el papel de nuestros periódicos se contamine con ese virus trifásico que deriva de la Red. Las noticias e informaciones serán cada vez más cortas y fragmentarias en pura lógica de esa invasora cultura snack (cada vez habrá menos espacio para artículos largos, para la reflexión de dos folios y pico o simplemente para la supervivencia de las oraciones subordinadas); los bits de raza people acabarán monopolizando y desplazando cualquier otra información divertida y jubilarán todo lo que suene serio (como ya está ocurriendo con The New York Times, contagiado por sus muy people versiones digitales), y sobre todo, despidámonos de la noticia, reportaje, información o lo que sea que no llegue al periódico sujeta por un clip digno de ser reproducido en YouTube y consumido global e instantáneamente.

Aquí, ya digo, se necesita una teoría, o al menos una conversación, porque lo cierto es que después de aquel viejo Nuevo Periodismo nunca hubo un periodismo más pop por definición y más subordinado al mundo de las imágenes populares. Hasta el punto de que los nuevos periódicos digitales son hoy por hoy la competencia de las televisiones.
"

Pobreza for export

Y hablando de la edición dominical de El País de Madrid, el domingo pasado publicaron una nota sobre la grave crisis social que atraviesa la comunidad toba en el Chaco en particular y el país en general.

Mientras tanto, hay diarios que todavía "no descubrieron" el tema.

Riesgos

Contaba este lunes Víctor Hugo Morales que tuvo el privilegio de compartir una mesa con el regresado a Buenos Aires Coppola (Francis Ford, no Willy Fiat) y que pensó todo el tiempo qué preguntarle para no quedar como un bobo cholulo.

Tanto pensó que no pudo preguntarle nada.